jueves, 17 de marzo de 2016

Caos.

Demacración. Demacración de amor. Amor por mis pies desnudos y llenos de heridas de caminar descalza por caminos difíciles. Por mis manos encalladas de coger a la vida con fiereza, de abrir puertas cerradas a cal y canto. Por mis rodillas ensangrentadas de andar a gatas entre las malas hierbas, intentando ser una de ellas. Por mis ojos, que cada día me regalan sonrisas preciosas, y por mis labios, capaces de devolverlas. Por mi corazón que, aunque guardado bajo llave, aún late, cada día más rápido, más loco. Por mi cordura y su escasez, mi locura y sus ganas de salir a bailar, reír, jugar. Por mis pulmones, cada día más vacíos de aire y más llenos de humo.
Demacración de amor por cosas nunca mías y siempre de todos. De todos y, al mismo tiempo, de nadie. Por llorar a la luna, que el sol no es capaz de entender la oscuridad... por sentir lástima de él, que no entiende que para que haya luz, antes debe haber oscuridad.
Demacración de amor por el caos, porque lo tengo todo bajo descontrol.
Por todo eso, vamos a querernos hasta que se nos pase el mono.