Llevo varios días, incluso semanas, queriendo escribir algo, pero sin poder.
Pero al final, aunque me ha costado, he comprendido por qué. Y es que en mi cabeza, hay algo que ha cambiado.
Durante tanto tiempo he sentido que algo me faltaba, que me he acostumbrado a escribir sobre aquello que me atormentaba. Cosas que sólo podía contarle al papel, por miedo a que mis demonios ahuyentasen a aquel que me escuchase. Cosas que no era capaz de decir en voz alta, por miedo a que dejasen de estar sólo en mi cabeza y empezasen a ser reales.
Hasta que al final llega alguien que ahuyenta a tus montruos, o los hace callar, y dejas de sentir que algo te falta.
Alguien que rompe todos tus esquemas y desata el caos en tu mente, haciendo que todo se desmonte.
Es por eso que ahora me siento confusa al escribir, porque se ha ido ese vacío que me atormentaba, porque los monstruos de debajo de la cama se han quedado mudos.
Porque lo tengo todo bajo descontrol.
Por todo eso, vamos a querernos hasta que se nos pase el mono.