Los
domingos son un asco. Por suerte, los libros no. Y el libro que os traigo hoy a
reseñar, como ya os dije el viernes, se llama Crescendo, la segunda parte de la saga Hush, hush, de Becca
Fitzpatrick. La primera edición se realizó en enero del 2011 (aunque luego
se hicieron varias reimpresiones en febrero del 2011, y en mayo y en junio del
2013), y fue traducida al castellano por Paula Vicens (se nota que cambiaron de
persona para traducir, porque hay expresiones que cambian pero, aparte de eso,
no supone problema a la hora de leer el libro), y publicada por Ediciones B. El
título original (¡adivinad cuál es!) es Crescendo.
El libro consta de 405 páginas, sin agradecimientos, pero incluyendo el
prólogo, algunas dedicatorias en las primeras páginas, y la información sobre
la edición del libro (también en las primeras páginas).
Bien, antes de continuar con la reseña acerca del libro, recordemos qué ocurrió en la primera parte de esta increíble saga: Nora conoce a Patch, un ángel caído decidido a matarla para conseguir un cuerpo humano, que al final se echa atrás y empieza una relación con ella después de alejarla de las garras de Dabria, su ex novia y también un temible ángel de la muerte.
En la segunda parte de la saga, Nora y Patch siguen saliendo juntos, y su relación parece ir viento en popa hasta que, una noche a principios de verano, Nora le dice las dos palabras que todo chico malo teme escuchar de una chica: “te quiero”. Tras esto, Patch no le responde, y asegura que los arcángeles andan cerca y los vigilan. A Nora, que es una muchacha de lo más insegura, le cuesta Dios y ayuda creer que a Patch realmente le importa la relación que hay entre ambos. Hasta que la zorra de Marcie, su archienemiga del instituto, una chica de lo más popular (y de lo más guarra, porque es que hay que ser guarra), se mete entre ambos.
Y es que Patch hace todo lo posible porque los arcángeles no descubran que está enamorado de Nora, o de lo contrario… lo enviarían al infierno de cabeza, ¡para toda la eternidad! Por eso decide empezar una relación sin ataduras con Marcie, a pesar de saber lo mal que se llevan Nora y ella (la verdad es que el muchacho ahí va a matar, podría haberse ido con otra chica para fingir una relación abierta de cara a los arcángeles pero no, el decide irse con la arpía de Marcie).
Cuando Nora se entera de eso, le planta cara a Patch, y le dice que ha tomado la decisión acabar con esa relación. Pero él, que la quiere de verdad, no se da por vencido, y le cuenta el verdadero problema que se cierne sobre ellos como una densa nube negra. Nora al principio parece entenderlo, pero luego… luego se rebota y lo manda a la mierda. Hay que decir que la chica por muy inteligente que sea a veces es un poco demasiado tonta, ¿no te está diciendo el pobre chico que puede ir al infierno si muestra lo que siente por ti? ¡Pues no te pongas melodramática! Claro, como no eres tú la que va a terminar ardiendo el resto de la eternidad… Ais.
En fin, que al final Patch decide plantarle cara a los arcángeles y seguir con su relación con Nora, no sin antes tener que solucionar un millón y medio de problemas de todo tipo, como, por ejemplo, que el mejor amigo de Patch (otro ángel caído que responde al nombre de Rixon y mantiene una relación con Vee, la mejor amiga de Nora) intente matar a Nora (y a Scott, un amigo de la infancia de ésta última que aparece de la nada y oculta mil secretos) para convertirse en humano (¿por qué todo el mundo quiere matar a la pobre Nora para tener un cuerpo humano? Vaya racha que lleva la pobre chica…).
Bien, antes de continuar con la reseña acerca del libro, recordemos qué ocurrió en la primera parte de esta increíble saga: Nora conoce a Patch, un ángel caído decidido a matarla para conseguir un cuerpo humano, que al final se echa atrás y empieza una relación con ella después de alejarla de las garras de Dabria, su ex novia y también un temible ángel de la muerte.
En la segunda parte de la saga, Nora y Patch siguen saliendo juntos, y su relación parece ir viento en popa hasta que, una noche a principios de verano, Nora le dice las dos palabras que todo chico malo teme escuchar de una chica: “te quiero”. Tras esto, Patch no le responde, y asegura que los arcángeles andan cerca y los vigilan. A Nora, que es una muchacha de lo más insegura, le cuesta Dios y ayuda creer que a Patch realmente le importa la relación que hay entre ambos. Hasta que la zorra de Marcie, su archienemiga del instituto, una chica de lo más popular (y de lo más guarra, porque es que hay que ser guarra), se mete entre ambos.
Y es que Patch hace todo lo posible porque los arcángeles no descubran que está enamorado de Nora, o de lo contrario… lo enviarían al infierno de cabeza, ¡para toda la eternidad! Por eso decide empezar una relación sin ataduras con Marcie, a pesar de saber lo mal que se llevan Nora y ella (la verdad es que el muchacho ahí va a matar, podría haberse ido con otra chica para fingir una relación abierta de cara a los arcángeles pero no, el decide irse con la arpía de Marcie).
Cuando Nora se entera de eso, le planta cara a Patch, y le dice que ha tomado la decisión acabar con esa relación. Pero él, que la quiere de verdad, no se da por vencido, y le cuenta el verdadero problema que se cierne sobre ellos como una densa nube negra. Nora al principio parece entenderlo, pero luego… luego se rebota y lo manda a la mierda. Hay que decir que la chica por muy inteligente que sea a veces es un poco demasiado tonta, ¿no te está diciendo el pobre chico que puede ir al infierno si muestra lo que siente por ti? ¡Pues no te pongas melodramática! Claro, como no eres tú la que va a terminar ardiendo el resto de la eternidad… Ais.
En fin, que al final Patch decide plantarle cara a los arcángeles y seguir con su relación con Nora, no sin antes tener que solucionar un millón y medio de problemas de todo tipo, como, por ejemplo, que el mejor amigo de Patch (otro ángel caído que responde al nombre de Rixon y mantiene una relación con Vee, la mejor amiga de Nora) intente matar a Nora (y a Scott, un amigo de la infancia de ésta última que aparece de la nada y oculta mil secretos) para convertirse en humano (¿por qué todo el mundo quiere matar a la pobre Nora para tener un cuerpo humano? Vaya racha que lleva la pobre chica…).
Pero el destino es caprichoso, y no les va a poner las cosas tan fáciles a
ambos, y es que el padre de Nora no es quien ella cree que es… si no que es el
padre de Marcie. Exacto, son hermanas.
No os
lo esperabais, ¿verdad? Es increíble. Pues si leyeseis la saga, os aseguro que
fliparíais todavía más, MUCHO más.
Y es que la historia que nos cuenta nuestra querida Becca no deja a nadie indiferente.
A mí, personalmente, esta saga me enganchó muchísimo (aún no estoy segura de si es por todo lo que ocurre o si, por el contrario, es porque una nueva droga llamada Patch Cipriano me tiene enganchada), y no dudo en recomendaros que la leáis. En serio. Es una pasada. Una graaaaaan pasada. Increíble. Dios. Amo a Patch.
Y es que la historia que nos cuenta nuestra querida Becca no deja a nadie indiferente.
A mí, personalmente, esta saga me enganchó muchísimo (aún no estoy segura de si es por todo lo que ocurre o si, por el contrario, es porque una nueva droga llamada Patch Cipriano me tiene enganchada), y no dudo en recomendaros que la leáis. En serio. Es una pasada. Una graaaaaan pasada. Increíble. Dios. Amo a Patch.
En
fin, mejor será que deje de andarme por las ramas y me despida, pues la reseña
llega a su fin. Como ya he dicho en anteriores entradas, podéis recomendarme
libros o pedirme reseñas/comentarios de los que queráis, que aceptaré
encantada. Todo lo que se pueda leer es bienvenido en mi vida. Incluso la
etiqueta del champú... ¿sabéis que el que yo uso tonifica la fibra para un
cabello resistente, fresco y brillante…? Bah, da igual, olvidad eso último. Entre mañana y el martes me encargaré de reseñar la tercera parte de la saga: Silencio.
Un
abrazo muy fuerte a todos, ¡y que cunda la lectura!
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