El primer libro a reseñar que os traigo se llama "La mansión Glass", primera parte de la saga de, hasta el momento, 15 libros, llamada "Los vampiros de Morganville". El título original es "Glass Houses. The Morganville Vampires (book one)". La saga está escrita por la autora Rachel Caine (¡es una mujer polifacética!), y el libro en cuestión es una edición de noviembre de 2009 (cabe destacar que es la primera edición, ejem ejem), traducida al castellano por Daniel Aldea Rossell, y publicada por la editorial Versatil, en Barcelona, que consta de 302 páginas (sin contar agradecimientos).
El libro está escrito en tercera persona (aunque a veces se salta a primera persona, fallo del traductor o de la autora, aunque sería más criminal si se tratase de lo segundo).
Claire Danvers, la protagonista, es una adolescente de 16 años (aunque ella no deja de insistir en que son ¡casi! diecisiete), a la que debido a su cerebro característico de un genio a la altura de Einstein, adelantan un par de cursos, por lo que se encuentra estudiando su primer año de carrera en la universidad de Texas (Texas Praire University, o TPU), y viviendo en la residencia de chicas del campus. Pero Claire, a pesar de ser una luchadora, no puede soportar vivir en ese horrible sitio: sus compañeras de residencia la maltratan y acosan, especialmente la despampanante Monica Morrel y su séquito de arpías, conocidas como las monickettes, que se dedican a hacerle la vida imposible a base de empujones por las escaleras y... en fin, todo tipo de cosas horripilantes que son capaces de hacer las psicópatas con falda y tacones con tal de ridiculizar a alguien varios peldaños por debajo en la pirámide social. Conclusión, la pequeña Claire, harta de todo eso y tras una amenaza de muerte por parte de Monica, se pone de inmediato a buscar anuncios del tipo "se busca compañero de piso" o "se alquila habitación", hasta que da con uno en que tres amigos buscan alguien a quien alquilar un cuarto en una mansión, la mansión Glass.
Después de una dura conversación con el dueño de la casa, Claire consigue quedarse a vivir con ellos siempre y cuando cumpla con su parte del alquiler.
Con forme pasa el tiempo en esa casa descubre que los que dirigen la ciudad son vampiros y que, para su desgracia, ni ella ni sus nuevos amigos cuentan con la Protección de la que disfrutan algunos de los ciudadanos de Morganville. También descubre que algo extraño pasa con el dueño, Michael Glass, pues nunca se deja ver durante el día y sólo sale de noche, por no hablar que siempre anda en casa y no pisa la calle (al final Claire, que es más curiosa que un gato callejero, se da cuenta de que lo que le sucede al guapo de Michael es que es un fantasma al que sólo es posible ver después de la puesta de sol).
Pero eso no es todo, sus otros dos compañeros, Shane Collins y Eve Rosser (estos sí que pueden salir a la calle y que les de la luz del sol), están dispuestos a proteger a Claire de Monica y sus perros falderos (Gina y Jennifer). Eve es una chica gótica muy mona que trabaja en una cafetería cuyo jefe es (o al menos eso parece al principio) un amor de persona. Shane, por el contrario, no trabaja, y es un chico muy guapo al que Claire pone los ojos encima a los dos días de vivir en la mansión. Este último es tan impulsivo que, tras un intento de asesinato a Claire por parte de Gina (una de las monickettes) con H2SO4, está dispuesto a hacer un pacto que pone en peligro su (¡oh Dios mío!) preciosa integridad física con Brandon, el vampiro al que pertenecen Monica y su rica familia, para que dejen a Claire en paz (aunque las muy zorras luego no lo cumplen y la secuestran e intentan quemar viva).
Tras esto y, ante la impotencia de que Shane sufra a manos de Brandon, el cruel vampiro, Claire, Eve y Michael se ponen manos a la obra para buscar aquello que los vampiros de Morganville más desean: ¡un libro antiguo! Qué típico. Al principio tienen la intención de falsificarlo y tener algo con lo que chantajear a los vampiros para salvar a Shane, y cuando descubriesen que es falso hacer uso del típico tópico de "¡estaba así cuando llegué!", pero por suerte para ellos, Claire, que como ya he dicho es más curiosa que un gato callejero (me encantan los gatos callejeros, son tan...), al colarse en la cuarta planta de la biblioteca de la universidad (la cual se supone que en los planos para los estudiantes no aparece porque es secreta), consigue el dichoso libro (aunque, claramente, el proceso hasta que lo logra no es tan fácil, pero debéis leeros el libro y averiguar cómo lo hace), y lo lleva a la mansión. Desgraciadamente Claire es una niña que en varias ocasiones demuestra ser una persona de muy pocas luces y le dice a Oliver, el encantador jefe de Eve, que ha conseguido el libro y que quiere pactar con los de arriba (los mandamases de la comunidad vampírica), sin saber que este señor tan agradable es un vampiro, ¡y no de los buenos! Tras eso, esa misma noche, la mansión Glass se ve envuelta en una interminable lucha cuatro contra quinientossetentaycincomilochocientosnoventaydos; los de dentro de la mansión versus los de fuera; los cuatro amigos (humanos y fantasma) contra vampiros, aliados humanos y policías de parte de los malos; el gato contra el león. Al fina, por increíble que parezca, ganan los buenos (los de dentro de la mansión), haciendo un pacto con Amelie, una mujer vampiro que da la casualidad es la fundadora de Morganville y, por tanto, dueña de todas las casas y sus habitantes (pero tranquis, es buena pers... vampiro, es buena vampiro), que consiste en que ellos le dan el maldito libro que tanto quieren y a cambio ella les proporciona seguridad y Protección a los cuatro (aunque para que la Protección funcione no tienen que meterse en líos y no deben abandonar Morganville y vivir en la mansión Glass... ¡para siempre!).
El libro no acaba del todo bien, pero no pienso desvelaros el final, si no no tendría gracia.
La verdad, en mi opinión, el libro no está mal. La historia es buena, y la forma en que se desarrolla no es del todo mala (sí mejorable, pero no mala). A pesar de eso opino que tiene bastantes lagunas y fallos: algunos muy tontos, pasables y sin importancia, y otros inconcebibles.
Por ejemplo: en la página 18, hay una parte de diálogo entre Claire y una compañera de la residencia en la que empieza a hablar Claire y, tras un guión, automáticamente se convierte en la otra chica:
-No. No, estoy bien -eso lo dice Claire, blablabla explicación y en el mismo párrafo de diálogo de Claire habla su compañera-. Maldita sea, Claire, ¿necesitas toda esta mierda?
¡ESO NO SE PUEDE HACER EN UN LIBRO!
Otro ejemplo lo podemos encontrar en la página 175, juzgar vosotros mismos:
Claire abrió la puerta torpemente, rodeó el vehículo y llegó al sendero corriendo. Oyó cerrarse la puerta de Claire y a ella corriendo a su espalda.
¿Alguien puede explicarme como puedo escucharme a mí misma corriendo detrás de mí? En serio, es muy curioso este fallo (y como este hay bffff... una barbaridad).
El último ejemplo que me gustaría que vieseis, se encuentra en la página 213, al final, justo el penúltimo párrafo, el cual comienza como un párrafo explicativo de la situación en la que se encuentra Claire y acaba siendo un diálogo:
La Señora Dragón exhaló una nube de humo por la nariz y enarcó las cejas en un gesto que pretendía ser más una sugerencia que una recomendación-. Pareces amable. Lárgate antes de que recuerde que hoy es mi día libre.
¡¡¡¿¿¿???!!! Increíble.
Tras esto, acabo con mi reseña dejando claro que, a pesar de sus fallos, me ha resultado un tanto entretenida la lectura de este libro y, aunque en cada despiste del editor o de la autora se me crispaban los nervios y me costaba no parecer confusa como un conejo en una oscura carretera al que le dan las largas, y a pesar de que la historia me parezca un poco débil y con unas pocas bastantes lagunas, ha valido la pena leerlo. No quiero arriesgarme a deciros "¡comprad el libro y leerlo os va a encantar!" porque probablemente si lo hacéis y os decepciona vengáis a por mí a rendir cuentas (¡por Dios apiadaos de mí tengo mujer e hijos!), pero sois libres de hacer lo que queráis, así que si os apetece leer algo y no tenéis el qué, y os gusta la temática de los vampiros, entonces no tenéis nada que perder (a parte de tiempo, pero estoy segura de que de eso os sobra).
Ahora sí, acabo ya. Me despido de vosotros, que mi vida social me reclama, y el fin de semana que viene (o tal vez antes, nunca se sabe) vendré y publicaré la reseña de la segunda parte de esta saga, a ver si puedo soportar el segundo libro.
También pido disculpas por los posibles fallos en el desarrollo de la reseña, pues soy novata en esto de reseñar y bueno, aún tengo que cogerle el truquillo a esto, ¡sed buenos conmigo!
Si queréis recomendarme algún libro para que haga reseña o hay alguno que no os habéis leído y os gustaría que hablase de él, ya sabéis, dejadme comentarios aquí en el blog o en twitter (
@Sylviannia).
Un abrazo muy fuerte a todos, ¡y que cunda la lectura!